Tecnología
de la Información y la comunicación
constituye un espacio curricular, que tiene como propósito vincular
al alumno con la vida del trabajo o mundo laboral. Es una
oportunidad, como espacio de aprendizaje colectivo, para desarrollar
las capacidades de gestionar una opción laboral, ejecutar trabajos,
analizar situaciones relacionadas con sus materias de estudio,
elaborar y proponer solución a problemas propios.
Tecnología
de la Información y la comunicación constituye
un escenario facilitador del desarrollo de competencias abordando los
contenidos organizados en unidades que guardan una coherencia interna
y una secuencia lógica de relación e integración de saberes.
Para
contribuir a la construcción de aprendizaje, la cátedra adhiere a
los siguientes principios metodológicos:
- Enfoque globalizador de la enseñanza.
- Promoción del aprendizaje significativo.
- Entorno de aprendizaje colaborativo, reflexivo.
- Formación conceptual, instrumental y práctica.
La adhesión
a estos principios, de alguna manera expresa la modalidad de trabajo
propuesta desde la cátedra. El aula o el laboratorio es un espacio
de aprendizaje, en el cual tanto el docente como el alumno colaboran
y aportan desde sus saberes y experiencias previas a la
reconstrucción de los contenidos conceptuales y procedimentales. Si
bien la relación Docente-Alumno es asimétrica, las trayectorias
formativas de los alumnos así como la experiencia laboral, generan
un clima de colaboración e intercambio de saberes, tendientes a la
promoción de aprendizajes significativos o resignificación
reconceptualización de saberes previos. Según Ausubel “El factor
más importante que influye en el aprendizaje es lo que el alumno ya
sabe. Averígüese esto y enséñese consecuentemente". Por ello
decimos, que el espacio curricular es una instancia en la que,
partiendo de los conocimientos adquiridos a lo largo de su formación
(biografía escolar y experiencias laborales) posibilita el
desarrollo, en los alumnos, de su capacidad creativa y crítica para
resolver situaciones propias del campo profesional, articulando
nuevos saberes (conceptuales y procedimentales) internalizados
durante el desarrollo de la materia, poniendo énfasis en los
circuitos de información y los aspectos que sobre estos influyen.
Posición constructivista, según la cual interpretamos la realidad a
partir de los conocimientos anteriores, y esos conocimientos se
construyen en forma de teorías.
Se propone
un enfoque globalizado de la enseñanza, en este entorno de
aprendizaje colaborativo, se aborda los temas desde la complejidad,
como se presentan en la realidad, y se considera al Alumno en su
totalidad, de ahí el compromiso con la formación integral.
En cuanto a
los recursos didácticos empleados en la asignatura, éstos se
encuentran en concordancia con las teorías y enfoques de la sociedad
moderna.
Se emplean
libros fundamentales de los temas relacionados y publicaciones de
años recientes.
El docente
de la asignatura llevan a cabo la elaboración de materiales
didácticos, los que son modificados y actualizados atendiendo a una
diversidad de criterios, no sólo pedagógicos-didácticos sino
también a fin de evitar la obsolescencia tecnológica.
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